Rubén Darío Valencia González, un símbolo de servicio y liderazgo en el suroccidente colombiano
En el entramado de las historias cotidianas de los héroes anónimos, emerge con luz propia la trayectoria de Rubén Darío Valencia González, Subcomisario de la Policía Nacional (Ponal), un nombre que resuena con respeto y admiración en las calles de Cali y el suroccidente colombiano. Este hombre, quién nació en el barrio El Rodeo de Cali, luego a sus 14 años, cambian de barrio hacia Villa Blanca oriente de Cali; junto a doña Ana Elsy González su señora madre (Q.E.P.D) oriunda de Santander de Quilichao y sus dos hermanas mayores siendo el, el menor de tres hermanos ( Claudia la mayor, Luz Dary la segunda y Rubén el menor). Un profundo sentido del deber lleva más de 22 años vistiendo el uniforme de la Policía Nacional, encarnando los valores de servicio, justicia y humanidad.
Por: Jefferson
Montaño Palacio
“El comandante en jefe Valencia”, es Psicólogo de formación quien actualmente ostenta el rango de Subcomisario jefe de la Ponal (Policía Metropolitana de Cali) siendo este uno de los más antiguos de la institución ha construido un legado imborrable en su comunidad. Su labor no se limita al cumplimiento de sus funciones; se extiende a ser un puente entre la institución y la ciudadanía, un líder que entiende que la verdadera seguridad nace de la confianza y la cooperación mutua.
Desde su ingreso a la Policía Nacional, Rubén Darío demostró que su vocación no era un simple empleo, sino un llamado. Cada día, su compromiso con la protección de los derechos de los ciudadanos y la promoción de la convivencia pacífica se ha convertido en su bandera.
El suroccidente de Colombia, una región con desafíos históricos en materia de seguridad, violencia, narcotráfico y cohesión social ha sido testigo de su incansable esfuerzo por construir espacios de paz. En barrios donde la esperanza parecía desvanecerse, Rubén Darío ha logrado sembrar confianza, organizando actividades comunitarias, programas de prevención y mesas de diálogo.
Como Jefe de la Policía Nacional, Valencia González ha transformado su rol en un catalizador de cambio. Es común verlo caminar por las calles de Cali, no como una figura distante, sino como un vecino más, alguien dispuesto a escuchar y a tender la mano.
Bajo su liderazgo, se han implementado iniciativas que van más allá de la vigilancia: campañas educativas en colegios, talleres de resolución de conflictos y jornadas de limpieza y embellecimiento de espacios públicos. Cada año realiza una fiesta con algunos patrocinadores para más de 8.000 mil niñas y niños, de la ciudad, entrega de regalos, pastel y mucho mecato integrando a muchas familias y empresas. Estas acciones no solo buscan prevenir el delito, sino también fortalecer el tejido social.
El compromiso de Rubén Darío no ha pasado desapercibido. Su nombre ha sido mencionado en múltiples ocasiones en actos oficiales y por líderes comunitarios como ejemplo de dedicación. Sin embargo, para él, el mayor reconocimiento viene del agradecimiento sincero de quienes han visto en su labor una fuente de esperanza.
A sus compañeros, Rubén Darío les enseña que la
verdadera fortaleza de un policía radica en su capacidad para entender y
atender las necesidades de la gente. A las generaciones venideras les deja un
mensaje claro: ser policía es mucho más que portar un uniforme; es asumir con
orgullo y responsabilidad el deber de construir un país mejor.
En el corazón del suroccidente colombiano, Rubén
Darío Valencia González, seguirá siendo un símbolo de esfuerzo, humanidad y
liderazgo. Un hombre que demuestra, día a día, que servir y proteger no son
simples consignas, sino un modo de vida para la humanidad.
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