Jhan Flórez Murillo: la fuerza de una mujer que rompió barreras
En
el corazón de Pradera, Valle del Cauca, nació Jhan Flórez Murillo un 27 de
marzo de 1995, en el seno de una familia humilde y trabajadora. Rodeada de
monocultivos y millo, creció con la esencia de la tierra y el calor de su
hogar. Desde muy niña, Jhan sintió una conexión especial con su identidad,
descubriendo su gusto por los hombres y la emoción que le generaban esos
primeros impulsos de atracción.
A medida que pasaron los años, su espíritu se fue fortaleciendo, y con valentía enfrentó su proceso de transición hacia la mujer que siempre sintió ser. Su humildad y determinación la han caracterizado a lo largo de su vida, superando los prejuicios y cuestionamientos que la sociedad le impuso. No se permite caer en la tristeza, pues sabe que su esencia es más fuerte que cualquier sombra que la aceche.
Jhan
recuerda su infancia como una etapa hermosa, llena de sueños y valentía. En su
adolescencia, se percibía a sí misma como una fiera, una aventurera dispuesta a
conquistar su propio destino. Al salir del colegio, soñaba con estudiar Lenguas
Extranjeras y Modernas, pero las dificultades económicas le impidieron
matricularse en la universidad. Sin embargo, su camino la llevó a convertirse
en auxiliar de enfermería, una profesión que al inicio le resultó desafiante
debido a su aversión a la sangre, pero que luego abrazó como una vocación de
servicio y autocuidado.
Desde
pequeña, la política estuvo presente en su vida. Escuchaba con interés las
conversaciones de los mayores y, con el tiempo, se apasionó por el liderazgo social
en Pradera. Su inspiración proviene de figuras como Benazir Bhutto, cuyo
asesinato en 2007 la marcó profundamente, y de Martin Luther King Jr., un
símbolo de lucha y resistencia afroamericana. En el ámbito religioso, profesa
admiración por el papa Juan Pablo II y el papa Francisco, así como por
Jesucristo.
Sus padres doña Martha y Don Manuel han sido parte fundamental en la vida de Jhan, quién es la menor de nueve hermanos: Esteban, Jorge, Felipe, Pablo, Marcela, Mario,
Germán y Santiago. En el amor, su vida ha sido discreta, salvo por un antiguo
romance que aún la deslumbra, aunque prefiere no dar detalles al respecto.
En
el plano político, ha encontrado referentes en figuras como el expresidente
Ernesto Samper Pisano, a quien valora por su compromiso con las familias más
vulnerables, y en Antanas Mockus, cuya transparencia y claridad considera un modelo
a seguir. También recuerda con respeto a Horacio Serpa por su perseverancia en
la política colombiana.
Con
un espíritu resiliente y una voluntad inquebrantable, Jhan Flórez Murillo, se
ha forjado como una mujer fuerte, una líder que desafía las barreras impuestas
y que, con cada paso, sigue construyendo su propio camino. Su historia es
testimonio de valentía, inspiración y esperanza para muchas personas que, como
ella, luchan por su identidad, sus sueños un mundo más equitativo y justo.
Por: Jefferson Montaño Palacio
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